Protocolo de tratamiento que combina 3 tecnologías para conseguir los mejores resultados. Usamos luz pulsada intensa, pixel y radiofrecuencia. En 2 meses aportamos un cambio radical a la piel de nuestro rostro sin la necesidad de pasar por quirófano.
El protocolo se desarrolla en varias sesiones, todas ellas ambulatorias, que se espacian cada 7 a 10 días. Es preciso combinar cosmética específica antes y después del tratamiento para obtener los mejores resultados.
Los resultados tras el tratamiento son muy bonitos, evidenciando un cambio en el color, la textura, el aspecto, las manchas, la luminosidad y la firmeza.